equilibrio
En cada sonido, texto, frase, trazo y compulsión de mis demonios, existes, oculta pero magnifica y mucho más lejana del paisaje habitual, donde crees pertenecer a pesar de mis esfuerzos por hacerte mirar lo pequeño que parece este mundo desde la estrella donde guardo todo de ti; cuando ya no aparezcas me mudaré a ese lugar, para verte y sentir como gira el universo una vez más (alrededor de tus labios y en perfecto equilibrio con los míos). Lo sé, no necesitas decirlo. Y aun así, te creo. Siento sin escuchar las palabras: te observo, y aun así, te creo.
[ tic.tac... tic.tac ]
Hoy, en la mirada, escapas. Escena uno, ¿recuerdas? El último beso (negado) y nada más queda, excepto lo recopilado en tu estrella, sigilosamente y de manera perpetua que me hace sonreír por el todo y la nada que nunca existieron pero siempre estuvieron ahí, a tu forma y mi fondo en balance perfecto. Y ya no necesitas decirlo porque no quiero escucharlo pues lo leí en tus ojos y como ya sabes, te creo. Tic tac. Sin palabras, tu equilibrio es mi olvido, mi destierro. Desaparezco girando hasta disolverme en tu océano en calma, en silencio.