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venus

kilómetro 26, carretera ciudad de méxico-cuernavaca, morelos. “ummagumma Sysyphus, Part 3“. una vez. tres más. payasos -flashback-. lluvia incesante. un martini:

3 partes de ginebra
1 parte de vermuth seco
1 tira de piel de limón
3-4 gotas de amargo de angostura
1 aceituna verde  por copa
hielo

lluvia siniestra y oblicua y disfuncional. kilómetro 30. 32. esto no es lo que pensé, repito, esto no es lo que creí, repito, esto no es lo que esperamos, repito, esto no es. {pánico}. ¿qué es lo que no está dentro de este automóvil, quién es el yo que conduce y quiere arrojarse al vacío cuyo fonde sí existe y es de piedras cubiertas de tierra (ahora húmeda) y pasto (ahora húmedo) y nada más pero mucho más? lluvia. esto no es lo que habíamos soñado. esto es solo el tercer ensayo. ansiedad, asfixia, palpitar descoordinado. ¿puede alguién sacarme de aquí encerrarme aquí soñarme aquí dormirme despertarme despertarme? ¿es? ¿sé?

(kilómetro 24, 22, 17). instantes, disonancias arrogantes y falacias. ensayo. simulación de inexistencia y minimización del super-yo.

Inhala…

Piedras [ preludio ]

Cómo de una sirena en el olvido, así es tu sonrisa cuando creés que nadie te ve. “Un día te vas a hartar de mirarme tanto, y te vas a ir y no vas a querer verme más”, me dijiste esa tarde, mientras caminabamos bajo el abrazo trópical de la arboleda y sobre las piedras multicolor que dan personalidad al zócalo del pueblo. “Te miro porque presiento y temo y creo que un día serás tú quién se irá, y trato de memorizar cada fragmento de tiempo que paso contigo, sólo de eso se trata”, debí responder de inmediato. Pero tan solo te tomé la mano, fingí dejar de contemplarte, y continué caminando al compás de tu larga falda –parte primordial de esa estética que delata a todas las sudaméricanas cuando viajan-, en un cómodo silencio, que se interrumpió un momento por los sonidos Ver +

bala

seco, casi inerte aunque el ligero viento lo hacia mover arrítmicamente y de forma aleatoria, sin hacer sombra en un lugar fijo.
Dimitri miró el casquillo por un momento, y deseo estirar el brazo y detener ese balanceo impredecible. Pero el último aliento llego sin fuerza y no cumplió el impulso: los tiros de gracia debieran provocar la muerte inmediata, sin la distracción de un cilindro vacío en suave movimiento.

Remolino

Frida + Diego. Colores, sabores, amores, flores. ES.

in

y me sumergí en lo cálido y tibio. Inagotable, inevitable, inamovible. Y devolví las sutilezas de tus labios como un gesto vulnerable: ambos sabemos que es imposible escapar de estos reflejos épicos y las defensas y arquetipos son inofensivos, inutiles, ineficientes.
En cada intento de huir, el tropiezo es declaración incierta -pero firme-, del deseo infernal que nos convoca y entonces recaer es simple. Incautos, introspección negada y vísceras al mando. Adentro de ti mejoran las sensaciones del falso pecado, entre tus piernas absuelvo las culpa, sobre tus labios incluyo el ayer pero rebaso el mañana; nunca es hoy porque estamos disueltos en instintos básicos aunque fundamentales.
(Insinúas odiarme)
Ciudad de México, Berlin, Santiago, Paris, San Sebastian, Montevideo -y Punta-, Barcelona y antes, Madrid. Buenos Aires. Munich. Y en el aire y entre rutas y en hoteles o moteles, tu casa y/o la mía, abierto y ocultos, vulgarmente o con cierta dulzura animal. Sobra decirlo. Descargas incandescentes y breves muertes sobre la alfombra. Epico y eso, ojos índigo, podríamos llamarlo sublimar la constante.

Murmullos detrás. Me buscas, te encuentro…

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ciclo DIV

Limbo 003

“… subversiva en la cálida faz de los sueños quietos. Insomnio cual penitencia; así de intenso el castigo de la vigilia.”
La mirada descrita no es sino la perfecta similitud entre la basura que escribía cuando adolescente, y los slogan que manufacturo hace tiempo: presupuesto > producto > brief > concepto > SLOGAN > propuesta > visto bueno > producción > medios > target > consumo.

Soy el cerdo capitalista que fuma un Cohiba cubano acompañado de un syrah del Maipo; soy la perfecta fotografía del egocentrismo y blof disfrazados de publicista. 360° opuesto al supuesto que consideraba el futuro inminente; el día que aprenda a escribir no escaparé al cliché París-NewYork, ni desearé la estafeta latina para lo cual estoy negado desde el nunca. No. Estaré en Lisboa, deconstruyendo las fodas y el paisaje en recuerdos inexistentes, reciclados y de origen incierto (tan solo los sueños sincrónicos y las parábolas vagas). Sin guitarra ni computador ni móvil ni reputación. Sin nada mas que el corazón dislocado por los vacíos y las penas.

[Tercer acto: el Korova en llamas. ¿Donde te escondías, Alex? No te vi más en el espejo]

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