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	<title>[ Dann.Moleskine.Digital ] &#187; Proyectos</title>
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	<description>Pixels.Catárticos + Textos.Sin.Destino</description>
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		<title>bohemia.bastarda</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jul 2010 03:40:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Abstinence.syndrome y sin embargo, MDMA. C17H21O4N. Syrah. Nicotína. Cuando metamorfoséo en otro pinche ladrillo más en la pared, inevitablemente, aparecen los outsiders. Causalidad o casualidad, whateva&#8217;. Y entonces hablamos de dios, de la deconstrucción dadaísta del entorno, de los silencios y las formas enervantes, la inspiración de cada quién en los ámbitos ocultos (hablé de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Abstinence.syndrome y sin embargo, MDMA. C17H21O4N. Syrah. Nicotína. Cuando metamorfoséo en otro pinche ladrillo más en la pared, inevitablemente, aparecen los outsiders. Causalidad o casualidad, whateva&#8217;. Y entonces hablamos de dios, de la deconstrucción dadaísta del entorno, de los silencios y las formas enervantes, la inspiración de cada quién en los ámbitos ocultos (hablé de la mía de forma indirecta, que en realidad ya reconocían pues a pesar del rechazo abierto al mundo digital, algunos hacen la deferencia de visitar este ejercicio catártico y textual sin destino aparente), del fin del mundo y de los absurdos habituales en el día a día personal. El poeta, la escritora, el y la fotógrafos, el chef, la cineasta, el filosofo, los dos pintores,  la cellista y yo, que no soy ni el creativo ni diseñador ni persona digital ni <em>&#8216;escribidor&#8217;</em>. Con los outsiders soy &#8220;el comunicólogo&#8221;, y me siento cómodo. Ni integrado ni apocalíptico. Real, y ya.</p>
<p>Y me reencontré con la 6-string.diva y entonces la anti.bohemia se hizo auditiva y renegamos de los clásicos y reconstruimos los clichés y Zeppelin y Soda y tangos y bossa y boleros y pop y Tacvba y Nirvana. Terminé caminando, solitario pero en sintonía, por las calles de la ciudad en madrugada generosa de inicios, sin respuestas concretas pero infinitas razones para seguir creando mundos alternos. Por decirlo, me han entregado un guión -de un corto por ahora inexistente-, para musicalizar y ambientar sonoramente. Cuento con un par de semanas para ello. También me interesa retomar los robos visuales a manera de fotografía y, tal vez, video. Y seguiré &#8216;d-escribiendo&#8217; y generando este anti.arte de autor que se inspira, básicamente, en los instintos y extremos y en ángeles e infiernos personales. Egoísta, si soy del todo sincero.</p>
<p>Eso.</p>
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		<title>Pequeño Universo</title>
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		<pubDate>Mon, 17 May 2010 06:55:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos sin leyendas]]></category>
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		<description><![CDATA[El pequeño universo entre tus piernas contiene, al menos, un par de incógnitas para mí. Resolverlas es parte del suceso que este atardecer llamaría, trivialmente, deseo. Y sin embargo, cualquier pesquisa que intentara –en el caso que decidiera hacerlo, al fin-, se vería frustrado por esa incómoda costumbre llamada “ética profesional”. ¿La tuya o la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El pequeño universo entre tus piernas contiene, al menos, un par de incógnitas para mí. Resolverlas es parte del suceso que este atardecer llamaría, trivialmente, deseo. Y sin embargo, cualquier pesquisa que intentara –en el caso que decidiera hacerlo, al fin-, se vería frustrado por esa incómoda costumbre llamada  “ética profesional”.<br />
<span id="more-653"></span>¿La tuya o la mía? Eso no importa ahora. Lo verdaderamente interesante sucede con el botón superior de tu blusa que finalmente se ha abierto y revela -por un breve instante-, el nacimiento de esos senos que tantas veces he intentado adivinar en cuanto a textura y volúmen real.<br />
<em>“Individuar”</em>, dijiste de pronto, con esa sonrisa cálida que permite la distancia profesional. El contexto de la frase en realidad tampoco importa. “Individualizar”, pensé, con ese gesto que simula no sentir nada cada vez que me pierdo en tu mirada lúdica, que parece rogar por recibir ese dulce castigo llamado “sexo casual”. Pero no quise corregirte:<em> “Exacto Mariela, básicamente esa es la idea de Jung”</em>, comenté con la frialdad que concede la misma distancia profesional, pero a la inversa. Analista bajo análisis, podría definirse esta relación poco práctica pero efectiva que tenemos. Sin lugar a torturas del pensamiento, ni falsas obsesiones ni fijaciones pueriles. Puros sincronismos, a mi entender. Contensión. Con tensión. Tensión pero sólo sexual y en medida que la transferencia y la contra transferencia lo permiten. Jung y Freud alguna vez fueron amigos, ¿recuerdas?. Anotaré para ambos: somos profesionales.<br />
Una vez terminada la sesión, en el camino hacia la salida del consultorio el suave balancear de tus caderas concede un hipnótico baile a mi mirada, mismo que termina al toparse con la puerta que se cierra, como todas las semanas, tras de ti. Siete días más y de nueva cuenta, sustraer cuanto es posible de cada encuentro para retroalimentar el constante incendio bajo mi conciencia. Para que nos andamos con rodeos: me provocas demasiadas cosas Mariela, entre ellas, constantes erecciones mientras intercambiamos opiniones y pensamientos y teorías y cada cuál concluye para sí el beneficio de la psicología aplicada entre un hombre y una mujer, fuera de la cama, sin fluidos de por medio. Pero sería demasiado vulgar reducirnos al efecto físico que detonas en mí (incluso, usándo la memoria como placebo).  Además, en mi enciendes constante conflicto, pues el debate de traspasar la delgada línea me lo llevo a la cama –lastimeramente, en vez de a ti-, todas las noches, prácticamente desde que te conocí. De esto, ya tiene más… ya tiene más de un año, sí. ¿Puedes creérlo? Una semana tras otra. hasta reunir casi 56 sesiones. Todo un logro, en esta época de runas, chacras y demás pseudo ciencias de moda.<br />
Han sido pocas las veces que no hemos tenido sesión, siempre por causas ajenas a nosotros. Y el reencuentro siempre es cargado de fuerza, contenida, sí. Las ganas de abrazarte, preguntarte cómo ha ido todo, más allá del conformista saludo casual. Y en ese abrazo, dejar que tus caderas perciban el efecto que ese ceñido súeter causa de inmediato en mi. Pero ese abrazo, obviamente, no llegará jamás. Cómo parte del convenio establecido de antemano, cuando ambos aceptamos los roles analista-paciente. Cuándo no sabía que, sentada en el divan, estarías esperándome pacientemente, sentada con las piernas cruzadas y con un mohín de lata, ese mismo que repites  constantemente y ante el cuál quedó determinadamente excitado, imaginándo cómo sera tu cara al borde de un orgasmo provocado con caricias y azotes repetidos hasta el agotamiento de los sentidos. Y sonreíste y te presentaste. <em>“Mariela Pérez Romhan”</em>. Y me disculpé por el retraso, y cada cuál tomó su rol y comenzamos a conocernos, primero con una serie de formalismos aburridos (pero ahora debo aceptar que me excitaba escucharte hablarme de “usted” e imaginarte andando en cuatro con una correa, cubierta de látex y emanando un poco de sangre por la comisura de esos labios rojos e incansables), y más tarde, con el requerimiento central de esta terapia: una crisis emocional causada por un trastorno obsesivo compulsivo. Simple de clasificar para un profesional, pero complejo de entender para el resto de la gente. Incluso, para quién lo padece, debiéramos aceptar ambos. El tratamiento es de mediano –largo plazo, y va acompañado de un medicamento, un antidepresivo suave en este caso, pues tenemos una personalidad obsesiva con pocos rasgos compulsivos. Y requiere constantes sesiones, mismas que ese día pactamos como semanales. Comentarios más, formalismos menos, así te conocí.<br />
Sin embargo, fué corto el plazo en que la ceremonial sesión se tornó cálida. Entonces pude darme el lujo de mirar tus piernas, siempre adivinando bajo esas faldas largas y pantalones holgados, y poco después, admirándolas discretamente cuándo llevas falda corta, medias oscuras y botas altas. Combinación incitadora a la rebelión frente a los límites de lo permitido para los profesionales. Porque sé que debajo de esas medias se encuentra el paraíso de tus muslos, que prácticamente puedo sentir alrededor de mi cuello en un asfixiante abrazo que me llevaría a una erección sólida que podría romper todo vestigio en tu interior de amantes del pasado. Porque a ti, Mariela, te follaría pero suavemente, con todo el morbo y dulzura que tu cuerpo exige. Sabes que me gusta ir de un extremo al otro, tal como lo hemos conversado en diferentes sesiones.  Por eso, siempre trato de creer qué bajo la falda llevas un boxer de encaje y no un tanga. Sería demasiado obvio para una mujer como tú. Un extremo que no te permites, según el perfil que me has permitido sacar de ti, a pesar de esa lejanía tan necesaria dentro de la terapia.</p>
<p>Clasificaste los demonios como obsesiones. Figuras cognitivas, arquetipos. Hablamos del sueño recurrente de la ballena y el jardín con plantas carnívoras. A la par, tu cintura reclamaba el peso de mis manos, tus labios el calor de mi aliento, tus senos el movimiento provocado por mis embestidas animales. Mi cuerpo, sin más detalles, permaneció pendiente a cada movimiento de tu sombra que se desplaza de manera félina, abrazándo en un lésbico cuadro tu silueta cuándo entra la luz del sol por el ventanal. Aún el día de hoy, no puedo evitar imaginar que tras los ejercicios de respiración, te levantarás y me sorprenderás con un beso, que tu legua se enredará con la mía durante un largo tiempo mientras me sacas la ropa, y ahí, sentado sobre el divan, recibiré el mejor sexo oral que una profesional de tu área pueda conceder, mirándome a los ojos, susurrándole frases sucias a mi miembro que por supuesto, estará al máximo con el hecho de tener tu aliento cerca, y  meteré un dedo en tu boca y lo chuparás cómo si fuera un pene más, y lo llevaré a tus senos, aún con la blusa blanca puesta y pintaré tu pezón con tu propia saliva. Quizá enloquecerás y te sentarás arriba mío, nos besaremos, y mis dedos tirarán de tu cabello hasta llevarte al suelo. Entonces, Mariela mía, romperé tus medias, levantaré tu falda y encontraré ese boxer de encaje y seda, completamente húmedo, y percibiré el sútil olor a manzana que nace en tu vagina, y ahí mismo corresponderé dándote un sonoro beso en ese clitorís que tanto he deseado conocer y tocar y frotar. Y al mirarte, encontraré que te has soltado el cabello, y que tus manos ahora recorren tus senos desnudos, invitándome a navegar entre ellos. Pero me quedaría prendido al paraíso entre tus muslos, devorándo cada rastro de placer que emana de tu interior.  Muy pronto subiré hasta tu pecho y morderé con tierna brutalidad tus pezones. Tomaré uno de tus senos y te invitaré a pasar la lengua sobre tu propio pezón. Lo harás, mirándome con ese mohín que, insisto, tanto me calienta, y entonces te penetraré de golpe, mirándote a los ojos y mordisqueando tus labios. Gemirás, gritarás mi nombre, me tirarás el pelo y dirás obscenidades  que me pondrán al borde de la propia locura. Lameré tu largo –y eterno- cuello, y te diré al oído que eres mía, que eres mi puta, que eres deliciosa y quizá, sólo quizá, te confiese que siento que te siento. Me mirarás por un instante y luego cerrarás los ojos y te dejarás caer en un orgasmo compulsivo, y dejarás marcas en mi espalda con las uñas, y te pondré en cuatro, y te daré un par de nalgadas. <em>“Más fuerte”</em>, rogarás, y dejaré marcada mi mano en tu culo, para despues follarte mientras olvido la falsa moral y las clases de ética en la universidad, y escupiré sobre tu ano para después meterte un dedo, y provocarte un obsesivo contoneo que terminará en un  nuevo orgasmo, que será la antesala de un breve receso dónde te besaré con cariño, repetidamente, desde el lóbulo de la oreja hasta beber cada gota de saliva que quede en tu boca. Y me dirás que quieres sentirme dentro, por el culo. Qué deseas que te rompa el culo. Y jalaré un poco tu cabello, con cierta fuerza, y desafiándote te ordenaré que lo repitas. <em>“Cójeme por el culo&#8230; métemela por el orto”</em>, susurrarás, sumisa. Sin más, iré hacia tus nalgas, y enterraré la cara entre ellas  y pasaré una eternidad comiéndote más que besándote, mientras te oigo reir de placer. Y luego te penetraré, despacio pero con firmeza, y escucharé tus súplicas y el sonido hermoso del dolor compartido, ese que nos conduce al placer. Y me moveré con la gentileza de un violador, hasta hacerte llorar de gozo, y aún con el riesgo que el análisis de filias presenta, cercano a mi eyaculación sacaré el pene de tu culo –qué permanecerá abierto durante un corto tiempo, en un sensual bostezo que sería tema de una sesión completa-, y pediré que te hinques, y tomándote con fuerza del cuello haré que lo chupes, que lo mames hasta que me hagas correrme, lo que haré sacándolo y apuntándo hacia tus senos. Y me mirarás a los ojos, confundida pero deleitándote con mis juegos, y entonces el segundo borbotón será cobijádo por tu lengua, hasta llegar a lo más profundo de esa garganta que pronuncia constantemente alegorías jungianas. Empaparé tu cara, y con el pulgar llevaré cada gota hasta tus labios. Fingiré que voy a besarte, abrirás la boca y dejaré caer un escupo dentro. <em>“Perverso”</em>, dirás con todo lo que eso implíca dentro de un consultorio psiquiátrico. Me llegará un ligero recuerdo de mi afición púber por el porno duro. Acariciaré tu cabello negro y rizado. Volverás a mamarme, limpiándome en un ritual sin compulsión.<br />
<em>“Esto cambia nuestra relación profesional. Lo sabes, ¿cierto?”</em>, dirás mientras me pongo la ropa. Asentiré y volvere a decir que siento que te siento. Quedarás en silencio. <em>“¿Nunca escuchaste eso que no hay que mezclar el placer con los negocios? Qué tontera. De haberlo sabido antes”</em>. Y te echarás a reír.  Y te acompañaré mientras mi cabeza da vueltas y trata de comprender en realidad que ha sucedido esta tarde.<br />
Algunas veces, esa idea – que suplíca elevarse a categoría de sincronismo o al menos, imagen arquetípica-, se repite en mi apartamento, en algún motel de mala muerte e incluso, en aquel bonito lugar donde me hospede aquella semana de conferencias en Valparaíso. Nunca lo imagino en tu casa por la simple razón que, detrás de la puerta que cierras con suavidad cada siete días, no sé nada de ti. Ni dónde vives, si eres casada, si tienes hijos, o si ese viaje que harás a Buenos Aires será sola o acompañada. El secreto profesional no permite compartir trivialidades como esas, sin embargo, los recurrentes (y muchas veces repulsivos) pensamientos obsesivos son tratados en nuestra charla cómo si fuerá algo común, una charla de sobremesa. Ironías de esta relación conveniente pero impersonal. Ambos somos profesionales, Mariela. No hay riesgo, sin embargo no sonrías tanto esta vez, me gustaría pedirte. Estas en riesgo que confiese de una vez por todas que estoy sintiendo cosas por ti. Y por favor, me daría mucha rabia tener que explicarte que no es ese asunto freudiano de transferencia y contratransferencia. Yo creo en los sincronismos. Igual que tú, Mariela. Igual que tú.<br />
Jamás pensé ni planeé las miradas, los impulsos, las reacciones ni los sincronismos provocados. Simplemente, sucedió. Es. Fué. Fué porque hace unas semanas, cuándo salía del consultorio, alcancé a escuchar la conversación que sostenías con la Directora General del Centro Psiquiátrico. Y aunque, a mi entender, la vida no sigue líneas que puedan anticiparse, puedo jurar que adiviné lo que vendría más tarde cuando llegó hasta mí y dijo: <em>“Hay una petición por parte de Mariela Pérez Romhan respecto a la terapia que lleva con usted Doctor. Tengo entendido que ella se trata un trastorno obsesivo-compulsivo, según leo en sus registros. Bueno, ella ha solicitado finalizar la psicoterapia con usted, por lo que vamos a evaluar si la damos de alta o canalizamos su caso con otro terapeuta, un sicólogo conductual me parece lo adecuado como siguiente paso. Ella va a retomar también su consulta, así que puede comenzar a  canalizarle pacientes. Necesito que me dé un informe de sus progresos, el historial, y el control sobre los medicamentos que le ha recetado”</em>. Accedí, por supuesto. Soy un profesional, de eso no hay duda. Firmé todos los papeles. Estímulo–respuesta, sin premio ni castigo final. Sin final. Al entregar la documentación, la Directora me dió el historial del paciente que reemplazará a la Ps. Mariela Pérez Romhan, colega en mejoría, próxima alta y, probablemente, compañera de piso en el consultorio. Irremplazable como motivo y promesa. Ni siquiera lo leí.</p>
<p>Este lunes, dos semanas después, llego corriéndo; una vez más, como todos los inicios de semana, voy retrasado. Al entrar al consultorio, la veo, enfundada en un delicioso conjunto negro (pantalón ajustado que destaca un culo redondo y firme, anhlelante de castigo camisola negra de seda y chaqueta de cuero que bien podría ajustarse más, hasta llegar a la asfixia cercana) que destaca el rojo de su cabello –natural, parece-. Es alta, lo que descubro al instante pues permanece de pié frente al escritorio. Tiene cara de un miedo contenido hace ya algún tiempo. Hace un gesto que me resulta interesante al verme llegar apresurado, y se presenta:<em> “Agustina Calderón”.</em> Leo rápidamente el diagnóstico hecho con tinta negra, a pulso pero con una precisión abrumante, por Mariela. Obsesiva Compulsiva. 29 años. Divorciada. Requiere medicación. <em>“Me envió la Psicóloga Perez. Dice que usted es el mejor psiquiatra tratándo las obsesiones”</em>, agrega con voz suave, ronca y sensual. Miro de reojo su escote. No hay marcas de bronceado. sin embargo, el olor a coco y arena penetra como un tren sin freno en mi conciente. <em>“Yo&#8230; estoy preocupada doctor. Tengo estos pensamientos tan extraños que vienen y se van de pronto, y la verdad es que me siento tan incómoda&#8230; es cómo si estas ideas&#8230;”</em><br />
<em>&#8220;Arquetipos, Agustina&#8221;</em>-, interrupo sonriéndo mientras la invito a sentarse con un gesto, a la vez que regreso a cerrar la puerta. Aprovecho para tratar de adivinar lo que se oculta bajo la ajustada tela. Un boxer de seda, me parece lo adecuado.<br />
<em>&#8220;A partir de hoy, llamaremos a cada uno de sus pensamientos e ideas “imagenes arquetípicas”, y veremos porque y de dónde vienen, y a dónde nos llevan. Comenzaremos por relajarnos un poco. ¿Le parece si hacemos un ejercicio de respiración mientras me conversa más sobre estas imagenes arquetípicas que le vienen? Recuéstese aquí. Póngase cómoda. Relájese.  Cierre los ojos. Sienta cómo su dedo pulgar de la mano derecha se carga de energía&#8230;&#8221;</em>- y permitame  escuchar a Mariela entrar, sin decir nada. Y acercarse a usted, Agustina, besándole sorpresivamente con la pasión que inmediatamente le transmite, a través de esa lengua maravillosamente educada, y que usted parece estar esperándo ahora, recostada en el diván rojo mientras respira concentrada, y permitirá que ambas, más tarde, tras una salvaje contienda de 45 minutos entre tres cuerpos enfebrecidos,  compartan el sabor de mi semen en una mamada que le prometo, será solamente el inicio. O continuación. Sin final.</p>
<p>El pequeño universo se abre y forma un círculo. Y me quedo girándo dentro. Girándo. Girándo. Girándo.</p>
<p style="text-align: right;"><em>Santiago de Chile, Marzo, 2007</em></p>
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		<title>Radial</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Apr 2010 06:23:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Así como a veces pretendo que escribo (pero no soy escritor), ocasionalmente juego a que hago música (aunque no soy músico). Uno de esos proyectos se llama Souvenir y participan otras dos personas (Marssy &#038; Hugo), en un curioso ejercicio que ha ido tomando forma en 10 años, 3 países y muchas risas insomnes. Hoy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Así como a veces pretendo que escribo <em>(pero no soy escritor)</em>,  ocasionalmente juego a que hago música <em>(aunque no soy músico)</em>. Uno de esos proyectos se llama <strong>Souvenir</strong> y participan otras dos personas (Marssy &#038; Hugo), en un curioso ejercicio que ha ido tomando forma en 10 años, 3 países y muchas risas insomnes.<br />
Hoy re.estrenamos el 1er sencillo del EP que estamos grabando -pausadamente pero con mucha energía-, que se llama <strong>Radial </strong>y cuya letra tiene que ver bastante con el orígen de este blog, igual que la composición gráfica de la &#8220;portada&#8221;  y las mismas armonías musicales; hay muchos significantes en cada palabra, sonido y layer, como en todas las canciones del universo&#8230; ocultas y no tanto.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-576" href="http://danielfierroesquivel.com/archives/575/single-radial"><img class="aligncenter size-full wp-image-576" title="Single-Radial" src="http://danielfierroesquivel.com/danielfierroesquivel.com/html/wp-content/graficas/2010/04/Single-Radial.jpg" alt="" width="500" height="500" /></a></p>
<p>Se puede escuchar en <a href="http://soundcloud.com/unsouvenir/souvenir-radial" target="_blank"><strong>SoundCloud</strong></a>, en la <a href="http://unsouvenir.com/" target="_blank"><strong>URL de Souvenir</strong></a>, o aquí:</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="100%" height="81" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://player.soundcloud.com/player.swf?url=http%3A%2F%2Fsoundcloud.com%2Funsouvenir%2Fsouvenir-radial" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="100%" height="81" src="http://player.soundcloud.com/player.swf?url=http%3A%2F%2Fsoundcloud.com%2Funsouvenir%2Fsouvenir-radial" allowscriptaccess="always"></embed></object> <span><a href="http://soundcloud.com/unsouvenir/souvenir-radial">Souvenir- Radial</a><a href="http://soundcloud.com/unsouvenir"></a></span></p>
<p>La letra ha tenido muchas versiones, aunque al final siempre trata de lo mismo. Esta es la última:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;"><strong>RADIAL</strong><br />
<em>El flujo turbulento alrededor, despierta los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_obsesivo-compulsivo" target="_blank">rituales de ficción</a>; secuencias de ignición, demonios de ocasión&#8230;<br />
Y pronto te hablaré de la ballena, el mar y tus pisadas en la arena. Onírica y real, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_causalidad" target="_blank">causalidad</a> dual.<br />
Insomnio transformado en redención, la eterna luz radial que imita al sol&#8230; nos iluminará por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sincronicidad" target="_blank">sincronicidad</a>. Lo que no es, será&#8230; lo que será no fué jamás.</em></p>
<p><em>Eterna luz radial, no lo podré explicar jamás&#8230;.</em></p></blockquote>
<p>Si alguién ha leído este blog, entenderá de inmediato. Si no es así,  vinculé algunos referentes&#8230; pero interpretenla como les venga en gana :-)</p>
<p>No Twitter links. Eso.</p>
<blockquote>
<blockquote></blockquote>
</blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>Zoovenir : Podcast</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Nov 2009 23:58:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Pues hicimos un Podcast, se llama Zoovenir y si te interesa escucharlo,  la página es esta y el Twitter este. Eso.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Pues hicimos un <strong>Podcast</strong>, se llama <strong>Zoovenir</strong> y si te interesa escucharlo,  la página es <a href="http://podcast.zoovenir.com/" target="_blank"><strong>esta</strong></a> y el Twitter <a href="http://twitter.com/zoovenir" target="_blank"><strong>este</strong></a>.</p>
<p style="text-align: left;">Eso.</p>
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		<title>J_026</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Aug 2009 05:47:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
				<category><![CDATA[Microtextos]]></category>
		<category><![CDATA[Proyectos]]></category>
		<category><![CDATA[Trazos]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Otra vez? Viniste. Pésimo dibujante pero sin olvido: la conocí, 14 años y 8 mil km después. Entró -de nuevo-, en mi cabeza para silenciar brevemente los demonios. Como siempre, en la distante orilla y escuchando, a veces sin decir nada pero abrazando con liviandad los esbozos de la locura que me rodea. Vió el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-313 alignleft" style="border: 15px solid black; margin: 5px 20px;" title="j026" src="http://danielfierroesquivel.com/wp-content/uploads/2009/08/j01.jpg" alt="j026" width="403" height="600" /></p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;"><strong>¿Otra vez? Viniste.</strong></p>
<p style="text-align: left;">Pésimo dibujante pero sin olvido: la conocí, 14 años y 8 mil km después.</p>
<p style="text-align: left;">Entró -de nuevo-, en mi cabeza para silenciar brevemente los demonios. Como siempre, en la distante orilla y escuchando, a veces sin decir nada pero abrazando con liviandad los esbozos de la locura que me rodea.</p>
<p style="text-align: left;">Vió el dibujo y lo supo: sincronicidad.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>ídem</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jul 2009 18:41:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Proyectos]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy, la banda que tengo con Hugo, (Souvenir), publicamos un sencillo en medios digitales. Más allá de lo conformes que estamos con el sonido y letra del tema -que representa una gran etapa en nuestra vida como músicos y amigos-, la adrenalina de hacer lo que nos gusta y compartir el resultado,  no tiene precio. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-290" title="idem" src="http://danielfierroesquivel.com/wp-content/uploads/2009/07/idem.jpg" alt="idem" width="480" height="480" /> </p>
<p>Hoy, la banda que tengo con Hugo, (<em><strong><a href="http://unsouvenir.com/bio" target="_blank">Souvenir</a></strong></em>), publicamos un sencillo en medios digitales. Más allá de lo conformes que estamos con el sonido y letra del tema -que representa una gran etapa en nuestra vida como músicos y amigos-, la adrenalina de hacer lo que nos gusta y compartir el resultado,  no tiene precio.</p>
<p>Pueden escucharlo / descargarlo <a href="http://unsouvenir.com/archives/72" target="_blank">aquí</a>.</p>
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		<title>Yo.Digital @ UNITEC</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Mar 2009 14:23:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Una de las experiencias más enriquecedoras es compartir ideas con universitarios; ayer tuve la oportunidad de conversar con estudiantes de mercadotecnia y comunicación en el UNITEC Atizapán, en el marco de la &#8220;Semana de la Comunicación 2009&#8243;. El tema de mi keynote fue &#8220;Yo.Digital&#8220;, revisando temas como los prosumers, el (mal) llamado web 2.0, las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-medium wp-image-184" title="Yo.Digital@UNITEC" src="http://danielfierroesquivel.com/wp-content/uploads/2009/03/photo-500x375.jpg" alt="Yo.Digital@UNITEC" width="496" height="372" /></p>
<p>Una de las experiencias más enriquecedoras es compartir ideas con universitarios; ayer tuve la oportunidad de conversar con estudiantes de mercadotecnia y comunicación en el UNITEC Atizapán, en el marco de la &#8220;Semana de la Comunicación 2009&#8243;. El tema de mi keynote fue &#8220;<strong>Yo.Digital</strong>&#8220;, revisando temas como los prosumers, el (mal) llamado web 2.0, las marcas y redes sociales, la brecha digital y la democratización de los medios. ¡Gracias por la invitación!</p>
<p>+ info <a href="http://habitatcreativo.com/" target="_blank">aquí</a></p>
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