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[ All these accidents, that happen; follow the dot. Coincidence, makes sense.
Only with you... you don't have to speak. I feel. ] – Björk, “Joga”.
orígen > causa > efecto > sincronía < efecto < causa < destino
La dócil cadencia, la insólita coincidencia, piedras, síntomas del universo en perfecta armonia. Mira más allá, bajo la piel, donde descansa la tinta del tatuaje que eres en el alma, a la orilla del río de memorias sin sentido. Emergencia de hábitos.
Disuadir. Evitar. Condensar el todo en tu voz que penetra mi cabeza y permuta los demonios por estas palabras escritas, sin final aparente.
derrumbes
“I´m waiting for the night to fall, i know that it will save us all.
When everything´s dark, keeps us from the stark reality…”
Pánico. Masivo. Conciencia que se expande, cunde, cambia a la distancia y sobre las millas alrdedor. Debe existir un sonido al respecto, que sea la alerta cuando apareces en el sueño, el mismo de la ballena en ese pacífico océano Pacífico mientras te escucho susurrar -en portugués-, el diagnóstico final del como y el por qué estamos en este loop interminable hace tantos años, el mismo que protagonizas y evitas a pesar de resultar inmersa en la secuencia desde el inicio.
Irresistible posibilidad insomne. Donde descansa la luna, Javiera, te busco… y algunas veces te encuentro.
Espejo [ fragmento en sincronicidad ]
[ Desierto. La frígida inercia tras la voluptuosa espiral. ]
El sonido de las olas y esa arena viñamarina, los diálogos inusuales por (aproximádamente) 5844 días de ventaja que se disuelven y revientan bajo el Muelle Vergara.
Nunca más habrá Santiago ni Ciudad de México durante ese fragmento robado al cotidiano ritmo en separado.“Lips like sugar, sugar kisses…”, sin puta idea de quién interpreta pero la repites una vez y la susurras y a la cuarta vuelta ya es tuya y a la sexta se transforma en el acompañamiento de ese instante dual, mientras conduces a 140 kph bajo el cielo azul que anuncia el inicio de la primavera (que busqué hasta agotarme y recupero en el reflejo que eres en mi).
“De la nieve al mar en 120 minutos”, dijiste. Y así fué y con ellos, comenzamos a matar promesas. Pronto, R, será a la inversa: del mar a la nieve en 120 minutos y entonces podremos despertar en el instante robado al universo, escuchando la misma canción mientras nada más importa, excepto reconocernos dentro del fragmento…
ondular
Mar en calma y la ballena -lejos-, contempla todos los movimientos de la memoria frágil.
Simbolismos equidistantes; algunos demonios siguen expuestos y los 20mg diarios resultan insuficientes para disolverlos en recuerdos que permanezcan varados en la arena rocosa del sur del continente americano.
Apareces en sueños, como siempre y desde siempre, escuchando y sonriendo en la ventana directa a mi conciencia: jueves de sincronicidades, Javiera, y los hábitos simplemente se reintegran a la marea…
The Lunatic
Lunático. En el lado más oscuro del planeta y no de la luna porque, bien dice y cierra el disco: “There is no dark side of the moon, really. Matter of fact it’s all dark.”
Y es cierto. Década. Lustro. Año. Mes, semana, día, hora, minuto, segundo; lo mismo y diferente. reEvolución. reCiclo. Sin sentido. En la hierba, en el pasillo, en la cabeza… Lunático. Lunática {Javiera, en cada susurro y sin tiempo cuando los demonios asaltan el hábito, el ciclo esférico}. Citaloprám y el arte, las ideas sin vicodín pero con xanax y ethanol y cannabis (predecible) alrededor de todas esas gotas que olvidan la risa y retornan como fantasmas que sostienen la “normalidad” y el ritmo cotidiano y gris.
Limpieza extrema, suaves labios. Del surdelmundo, del viejomundo, en ese intento -vano-, de hacer que los trazos realmente tomen sentido y respiren. Absurdos que se irán, porque el arte reclama y el Mundo.Real es insuficiente para simular los vínculos sincrónicos entre los dos.
Y antes que tu lo hicieras, huí. Y sin embargo, espero.
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majestuosa primavera austral
20 grados celsius, lunes -casi martes-, nubes ligeras y estrellas tímidas de apariencia frágil. Euforia, beats y colores emergentes y el pulso sigue en crescendo y nada podrá detenerlo; pensaba en La Serena y los disfraces del octubre austral con un clima de semejantes cualidades a las de hoy, pero de inversa temporada.
La segunda vez fue menos difícil hablar y es qué, honestamente, el ruido de los demonios ya era ensorecedor y delirante (sin sarcasmos, por favor). Tardó en diluirse en una estática simple que hasta la fecha me hace una ligera sombra en los días como hoy, soleados y primaverales pero a la inversa. Borealmente marcado en los ritos del hábitat contextual.
Fue en noviembre, hace 4 años. Pero probablemente un día como hoy, en ese instante, me retorcia por calor y los fantasmas pre-citalopram sin saber que bajo cada Luna majestuosa también existías y respirabas y escucharías en breve tiempo la descripción precisa del infierno que fue mi cabeza, antes que entraras (una vez más) en forma de espejo y bañaras de prescripciones misteriosas lo que es ahora la razón en mi coexistir con los dos extremos y sin ti.
…ayer, escuchando “Walking in my shoes” en el concierto, entendí…
12:34:56 / 07-08-09*
Casualidades. Causalidades. Causa casual << Recursos fáciles de estilo >>
A veces no recuerdo los orígenes hasta que sucede. Por ejemplo te dibujé y pinté, hice canciones, cuentos y algún poema (pésimo). Sin conocerte. 14 años y 8 mil kilómetros después ahí estabas, fuera de mi cabeza pero intentando entrar -metáfora vivencial maravillosamente inéxplicable-; ya hemos hablado mucho al respecto., (la última vez, hace 15 meses), y me explicaste tu idea de sincronicidad. Y te creí, porque los 45 minutos semanales fueron suficientes para una relación profesional sin transferencia.
Revisamos posibilidades, conversamos teorías, resolvimos parte de las dudas y las otras, las dejamos ahí, intencionalmente, sin respuesta. Eso pasó. Caso cerrado, fin de la historia y diversos clichés. Y 8 mil kilómetros después, nada era igual sino más extrañamente habitual y monótono en esta ciudad que es parecida a la otra, pero con más color y peligro latente: no hubo más.
Ayer ví y escuché la secuencia dormido. Ya no me sorprendí: en los sueños recientes, hablas portugués (también ahí tu nombre es Javiera).
*La hora exacta del post esta modificada intencionalmente para coincidir con el título.














