<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>[ Dann.Moleskine.Digital ] &#187; Microtextos</title>
	<atom:link href="http://danielfierroesquivel.com/archives/category/microtextos/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://danielfierroesquivel.com</link>
	<description>Pixels.Catárticos + Textos.Sin.Destino</description>
	<lastBuildDate>Wed, 08 Sep 2010 03:05:15 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.0.1</generator>
		<item>
		<title>Puerto</title>
		<link>http://danielfierroesquivel.com/archives/1155</link>
		<comments>http://danielfierroesquivel.com/archives/1155#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 03:11:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
				<category><![CDATA[Microtextos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://danielfierroesquivel.com/archives/1155</guid>
		<description><![CDATA[La jarana inunda la plaza mientras él se detiene a comprar una cocada. Son casi las ocho, pero no hay mucha gente en los portales; tan solo algunos turistas y los vendedores que han madrugado y se miran con hastío, con tedio. Camina por la calle Bravo, buscando &#8216;La Parroquia&#8217;, el café original, el cual [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La jarana inunda la plaza mientras él se detiene a comprar una cocada. Son casi las ocho, pero no hay mucha gente en los portales; tan solo algunos turistas y los vendedores que han madrugado y se miran con hastío, con tedio. Camina por la calle Bravo, buscando &#8216;La Parroquia&#8217;, el café original, el cual solía visitar con sus padres  y donde minutos después, con el vapor de un lechero al frente, relee la carta una y otra vez hasta que las palabras pierden el sentido. Mira fijamente la cara de Fidel, que sonríe austera desde el timbre postal como único remitente. Y mientras apresura el desayuno, se enreda con una voz encandilada que canta <em>&#8220;la buena rumba le zumba allá en el Kubanakán&#8221;</em>.</p>
<p>Paga la cuenta y sale caminando rumbo al puerto. &#8220;Lucía&#8221;, dice en voz alta mientras los timbales aun retumban en sus oídos. Entonces la mirada se pierde en el mar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://danielfierroesquivel.com/archives/1155/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>[ re ]  Laberinto</title>
		<link>http://danielfierroesquivel.com/archives/1093</link>
		<comments>http://danielfierroesquivel.com/archives/1093#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 15 Aug 2010 07:07:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos sin leyendas]]></category>
		<category><![CDATA[Microtextos]]></category>
		<category><![CDATA[infiernos y demonios]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://danielfierroesquivel.com/archives/1093</guid>
		<description><![CDATA[Tomó el arma -por instinto-, cuando vimos que el minotauro caminaba hacia ella, haciendo caso omiso a nuestra presencia (acto lógico frente a la rubia que resplandecía y parecía llamarlo con cada movimiento de caderas al compás de &#8216;Love me tender&#8217;, en voz del puto Elvis). Sin embargo, no hizo nada; permitió que el mitológico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tomó el arma -por instinto-, cuando vimos que el minotauro caminaba hacia   ella, haciendo caso omiso a nuestra presencia (acto lógico frente a la rubia que resplandecía y parecía llamarlo con cada movimiento de caderas al compás de &#8216;Love me tender&#8217;, en voz del puto Elvis). Sin embargo, no hizo nada; permitió que el mitológico ser desafiara las proyecciones de Borges e intentara un par de movimientos seductores, pues confiaba plenamente en si y en los dotes generosos de su imaginación y (supuesto) poderío. ¿Y a mi? Francamente me resultó indiferente. Continúe la ingesta convencional de ese martini seco y fumando, por supuesto, un buen habano de manufactura artesanal. Cubano, como corresponde.<br />
<span id="more-1093"></span></p>
<p>Minutos después, el minotauro se retiró de la escena, derrotado por la mirada indiferente, cruel y con desprecio verdoso en ella; esa mirada asesina, que brilla ahora bajo las sabanas en el pasadizo mas oscuro, respirando agitada después de un par de orgasmos bajo la tutela de mi piel y la exuberante iniciativa de su cuerpo.</p>
<p>Y es que todo fue muy simple: mientras Teseo guardaba la espada, me encontré con ella en el dancefloor, bajo las luces estroboscópicas con efecto vertiginoso, envolvente, asfixiante. Bailamos, por unos minutos, sin hablar. &#8220;Sexy.Motherfucker&#8221;, susurré finalmente entre su hombro y cuello, inhalando un poco de ella en el movimiento.  Me dio una fuerte bofetada, sonrió y terminamos besándonos y acariciando cada instante robado al mundo real, con cierta ultra.violencia, frente al minotauro y el mismo Teseo qué, en ese preciso instante, discutían cualquier trivialidad pero de manera cordial, desarmados. Nos largamos de ahí, espontáneamente, para terminar follando lejos de ellos y no empaparnos de su frivolidad divina, casi anecdótica y malsana, ridícula y gris.</p>
<p>Ahora la veo, plena y acostada de manera sensual, con las piernas perfectamente delineadas bajo la luz de esta ciudad sometida. Vulnerable, gira y me observa con dulzura, antes de volarme la cabeza (lo que me obliga a soltar las copas de champagne que se destrozan irremediablemente, a pesar de la alfombra), y arrojarme por el acantilado hacia el mar furioso, verdugo de los pecadores que juegan a ser dioses invencibles.<br />
Regresaré a la habitación en un par de minutos; sé que ella me espera amarrada y sumisa, húmeda y entregada; rogará perversamente (pero de manera casi religiosa) para que robe su alma y continuemos provocando al minotauro con las pequeñas defunciones mutuas, bajo los reflectores sintéticos, sin prisa ni culpa.</p>
<p>El laberinto cuenta con una entrada única, que funciona igual como salida. Por ahora estamos enmedio, ya que no hemos dejado un rastro que nos guíe hacia el final de las galerías para encontrar la puerta; durante cierto tiempo, estaremos perdidos peligrosamente en Cnosos, hasta que ella descubra la forma de escapar de mi y de sí misma, en secreto, para consagrarse eternamente al cómodo mundo que inventó Teseo (que en realidad es dios) para ella, lejos del laberinto. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://danielfierroesquivel.com/archives/1093/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>s.i.n.</title>
		<link>http://danielfierroesquivel.com/archives/1075</link>
		<comments>http://danielfierroesquivel.com/archives/1075#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Aug 2010 20:03:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
				<category><![CDATA[Microtextos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://danielfierroesquivel.com/?p=1075</guid>
		<description><![CDATA[Deslizándose en espiral, desde el liguero hasta esa afilada punta del tacón que estiliza las piernas entreabiertas, un tango y mi lengua forman la serpiente que invoca suspiros de tus labios color manzana, en los cuales me sumerjo sin desear salir a respirar jamás.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Deslizándose en espiral, desde el liguero hasta esa afilada punta del tacón que estiliza las piernas entreabiertas, un tango y mi lengua forman la serpiente que invoca suspiros de tus labios color manzana, en los cuales me sumerjo sin desear salir a respirar jamás.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://danielfierroesquivel.com/archives/1075/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Rutina</title>
		<link>http://danielfierroesquivel.com/archives/1039</link>
		<comments>http://danielfierroesquivel.com/archives/1039#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 06:15:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
				<category><![CDATA[Microtextos]]></category>
		<category><![CDATA[iPost]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://danielfierroesquivel.com/archives/1039</guid>
		<description><![CDATA[En esas estaba cuando apareció Elvis, sin música de introducción pero sí con el traje blanco de-astronauta-de-las-Vegas y ese gesto petulante qué, honestamente, siempre me reventó los huevos. El suelo mojado de la azotea no le impido hacer un par de movimientos marciales -karate, probablemente-, antes de pedirme violentamente que le entregara la merca: dos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En esas estaba cuando apareció Elvis, sin música de introducción pero sí con el traje blanco de-astronauta-de-las-Vegas y ese gesto petulante qué, honestamente, siempre me reventó los huevos. El suelo mojado de la azotea no le impido hacer un par de movimientos marciales -karate, probablemente-, antes de pedirme violentamente que le entregara la merca: dos xanax, cuatro vicodin y suficiente speed para siete líneas, tal vez menos. La luna se reflejaba en esa ridícula hebilla y los remaches metálicos del traje, los cuales se habrán opacado con la mezcla de lodo y sangre, ocho pisos mas abajo, al aterrizar cuando le empuje sin decir absolutamente nada, ni sonreír siquiera.<br />
El golpe fue seco pero el sonido se humedeció al instante, como sucedería al arrojar una sandia contra el concreto. Me asomé en el borde para comprobar que esta vez si hubiera concluido sus visitas constantes, pues la noche anterior el culero de Elvis aguanto los tres balazos que le meti en la escalera; lo vi caer con las vísceras colgando, por los escalones, dejando manchas de hemoglobina por muros y suelo. Sin embargo, al amanecer se había ido, dejando todo como estaba antes de matarle.<br />
El charco de sangre bajo el cuerpo (grasoso y descuidado), me confirmó la tranquilidad de esa noche; no habría mucho que limpiar, gracias a la lluvia de verano y la pulcritud aparente del &#8220;rey criollo&#8221;. Pinche puto; espero que hoy no se aparezca, pues estoy desarmado y sin mucho ánimo de asesinar celebridades ridículas, obsesivas y prepotentes, como el imbécil de Elvis y su predecesor, Balzac. A ese cabrón me costó un mes, algunas balas y varios aceites eliminarlo.        </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://danielfierroesquivel.com/archives/1039/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>sour</title>
		<link>http://danielfierroesquivel.com/archives/967</link>
		<comments>http://danielfierroesquivel.com/archives/967#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 20 Jul 2010 04:50:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
				<category><![CDATA[Microtextos]]></category>
		<category><![CDATA[escrito a mano]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://danielfierroesquivel.com/?p=967</guid>
		<description><![CDATA[Polvo de estrellas, desplegado en 3 líneas de simetría perfecta. Barcelona Berlin Beirut Buenos Aires. Dadaísmo neuronal absoluto, superficial como el hielo que cubre mi labio ensangrentado, agotado, adormecido cómodamente en el gesto neutro previo al cielo artificialmente coloreado por cualquier mano divina. Olor a pólvora fría de noche tibia en los pulmones calientes, bajo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Polvo de estrellas, desplegado en 3 líneas de simetría perfecta. Barcelona Berlin Beirut Buenos Aires. Dadaísmo neuronal absoluto, superficial como el hielo que cubre mi labio ensangrentado, agotado, adormecido cómodamente en el gesto neutro previo al cielo artificialmente coloreado por cualquier mano divina. Olor a pólvora fría de noche tibia en los pulmones calientes, bajo la escalera de un edificio del centro de cualquier ciudad donde el idioma español sea identificado como un lastre y no una forma de entendimiento. O en ciudad de México [puto lugar].</p>
<p>Beatniks. Inhala y duerme las palabras, esconde las palabras, olvida las palabras, rompe las palabras. Descansa. Coje. Descansa. Trabaja. Descansa. Viaja. Descansa. Sin pensar. Sin pensar. Uno (yo). Descansa. Escapa. Y descansa. Todo es falso.</p>
<p style="text-align: right;"><em>Octubre 2009, del Moleskine análogo -transcripción-</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://danielfierroesquivel.com/archives/967/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>tanz</title>
		<link>http://danielfierroesquivel.com/archives/917</link>
		<comments>http://danielfierroesquivel.com/archives/917#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 15 Jul 2010 09:43:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
				<category><![CDATA[Microtextos]]></category>
		<category><![CDATA[iPost]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://danielfierroesquivel.com/?p=917</guid>
		<description><![CDATA[Digámosle Carmen. Baila entre putas y narcos ABC1, desentendida de todo e inmersa entre sonidos electrónicos y los pulsos vibrantes del MDMA. Largas pestañas, lipstick discreto y no más artificios excepto los que guarda en su bolso, como cápsulas de 100mg que vende en 170 pesos mexicanos. Supongamos que él se acerca, lo suficiente para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Digámosle Carmen. Baila entre putas y narcos ABC1, desentendida de todo e inmersa entre sonidos electrónicos y los pulsos vibrantes del MDMA. Largas pestañas, lipstick discreto y no más artificios excepto los que guarda en su bolso, como cápsulas de 100mg  que vende en 170 pesos mexicanos. Supongamos que él se acerca, lo suficiente para hacerse notar, y el  breve contacto visual plantea la transacción que se efectuará, momentos después, en algún rincón. Probablemente haya una conversación banal sobre amistades y gustos comunes. Tal vez ella mueva suavemente el cuerpo al ritmo de la música no tan lejana, mientras el observa el movimiento de sus labios cuando la plática sigue escurriéndo sin destino aparente.</p>
<p>Él intentará besarla, ella se negará sonriendo un par de veces antes de tomar la iniciativa y llevarlo de la mano -siempre bailando-,  a la habitación más próxima. Compartirán un par de líneas -cortesía de la casa-, y follarán con prisa, casi por inercia. Nada espectacular. A pesar del minimo esfuerzo, él estará transpirando excesivamente; un posible efecto del consumo de cocaína en un sistema nervioso poco experimentado, pero aún conciente del primer golpe de luz brillante y el sonido ensordecedor que llenan en almbiente y salpican de sangre su torso desnudo. Tratará de entender porque Carmen cae junto a la cama, sobre el creciente charco de sangre, pero el nuevo resplandor y el crujir de huesos (primero su tórax, luego el cráneo), mantendrán la incógnita hasta el momento que dejará de respirar,  trece segundos después que la quinta bala le destruya la quijada.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://danielfierroesquivel.com/archives/917/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Fe</title>
		<link>http://danielfierroesquivel.com/archives/898</link>
		<comments>http://danielfierroesquivel.com/archives/898#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 07 Jul 2010 05:52:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dann</dc:creator>
				<category><![CDATA[Microtextos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://danielfierroesquivel.com/archives/898</guid>
		<description><![CDATA[&#8230;así que dios le dijo: &#8220;No temas al enemigo, pues de mi voluntad es que mueras tranquilo y en paz, cobijado por el amor de tu hogar&#8221;. La primera noche en casa, tras dos años de servicio en el desierto, rezó con Magdalena, su única hija. Mas tarde revisó la cerradura de la puerta principal, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8230;así que dios le dijo: &#8220;No temas al enemigo, pues de mi voluntad es que mueras tranquilo y en paz, cobijado por el amor de tu hogar&#8221;.</p>
<p>La primera noche en casa, tras dos años de servicio en el desierto, rezó con Magdalena, su única hija. Mas tarde revisó la cerradura de la puerta principal, sonriendo mientras escuchaba al perro roncar en la cocina; luego cerró todas las ventanas del piso inferior (después de recoger la mesa y lavar los platos), y se cepillo los dientes largamente antes de entrar a la cama con su esposa. Dijeron las oraciones como siempre, en voz baja y perfecta sincronía. Besó la frente de Rosario y apagó la lampara de noche. Tres minutos después y con los ojos cerrados, retiró el seguro de la granada. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://danielfierroesquivel.com/archives/898/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
