Refracción
“somewhere over the rainbow…” y siluetas de humo, bailarinas en escena. Una de ellas {tu} gira sin limite y taladra ese ínfimo lugar que aísla los recuerdos del futuro instantáneo. Inhalo, y subo y te veo brillando, mucho mas que esos resplandores insípidos en los que termino enredado habitualmente. Bajo la luz que intersecta con las gotas de agua, te dejo.
caes.
“Take a look around the world , you see such bad things happening.
There are many good men. Ask yourself is he one of them.” – Special Cases, Massive Attack
Sonido: crujir de huesos. Romper en 5 fragmentos el cráneo con un sólido golpe de concreto tras contemplar desde la altura (hasta el suelo, cae de espaldas) el color del cielo estéril; de inmediato la gravedad domina la acción, lentamente la escena se transforma. Silencio. Fragmentos contenidos entre músculos y piel. Silencio.
Llueve en Montevideo. Aníbal se pierde en los efectos químicos recostado en el sillon blanco con pequeños cojines rojizos sin notar la ausencia de Renata, que permanecerá durante 20 minutos en esa extraña posición sobre la acera mientras la sangre fluye hasta mezclarse con el agua de lluvia y crear formas extrañas llenas de aristas líquidas que se alejan del punto de partida, hasta agotarse.
ondular
Mar en calma y la ballena -lejos-, contempla todos los movimientos de la memoria frágil.
Simbolismos equidistantes; algunos demonios siguen expuestos y los 20mg diarios resultan insuficientes para disolverlos en recuerdos que permanezcan varados en la arena rocosa del sur del continente americano.
Apareces en sueños, como siempre y desde siempre, escuchando y sonriendo en la ventana directa a mi conciencia: jueves de sincronicidades, Javiera, y los hábitos simplemente se reintegran a la marea…
breve panorama
…euforia, energía circular rodeando ese imperceptible paso del tiempo. Ciudad sin espacio ni orden preestablecido, frío y lluvia haciendo el perfecto ambiente para el olvido del yo, el ego y sus sincronicidades absurdas. Fumo un Lucky, miro la nube y marco el ciclo en ese ritual privado, como todos los 11 de enero desde ya hace varios años.
No hay esquemas: el camino se traza libre bajo cada paso y en consecuencia, arrítmicamente pero con el rumbo firme hacia lo incierto. Dias del arte… y me estoy sumergiendo -sin hundirme-, en la colecta de pensamientos resistentes a las inclemencias de la cordura y la lógica contemporánea.
Nómade, entonces, es hora de salir al panorama no resuelto…
de lo racional en mirarte…
{”…pasajera trance, pasajera en tránsito perpetuo…”} – Charly García
Jack Daniel’s, Lucky Strike. Bar Liguria o cualquier lugar de este universo; nombres caras voces labios orígenes sentidos y conexiones insólitas y disonantes -en apariencia-, sin frivolidad pero con rasgos glam. Viajeras sin destino común. Y sin palabras voluptuosas ni excesos de momentos, simplemente rasgan la continuidad y vibra todo por un momento y entonces Buenos Aires, Ciudad de México, Santiago de Chile, Madrid, Bogota, Lisboa y Munich condensan memorias semejantes y plácidamente no conexas entre si.
Piel y cada respirar es lo que permanece. Y nunca espera, evoluciona sin convulsiones ridículas de sentimientos inoportunos: es arte, fue un sublimación del contexto, será tan permanente como trazos del artista en el efímero cielo. Existe sin importar amaneceres lejanos, letras distorsionada y reencuentros radicales. Disuelta y sin dudas: esta pinche existencia guarda secretos y sonríe de vez en vez al hidratarlos con caricias semejantes, pero absolutamente distintas.
Azar
[ suena.el.mar ]
suaves fragmentos húmedos, ligeros y con olor a un campo de frambuesas; amanecer con esa caricia que llamaremos por tu nombre desde siempre y ayer. Sin contexto no se requiere perfección, tan solo el alma incierta en loop, tornasol y ese lunar que no es mestizo sino transcontinental y ese deseo qué cruza meridianos, paralelos, latitudes, manos, labios y disimula los sonidos bajo las estrellas que escurren.
Navegar sutilmente bajo el rocío porque nada es casualidad; entre tus piernas, sobre tus labios, junto a la lengua encuentro la profunda voz del eres, mujer, mucho más allá del paisaje habitual qué deslumbras cotidianamente con la mirada y directo por la mirada. Y así, te perseguría hasta la luna para pintar con tu inconciencia el revólver que me lleva (de golpe), a dosificar el todo para hacerlo un poco más liviano, menos mío y mas tuyo y saberte una agradable sincronía que ilumina -por momentos-, el cuarto menguante difuminado. Distancias, orígenes y destinos inconvexos: y a pesar de todo, las pisadas se han atravesado en un paseo que ha ido rodeando realidades tan solo por un momento y hasta mañana porque no habrá tiempo-espacio en realidad -más que el conteo de uno a dos, de dos a tres-, y entonces evadir el universo y doblarlo, resbalando al mirarte celestial.
Buenviaje.
órbita.
El pequeño universo se abre y forma un círculo. Y me quedo girándo dentro. Girándo. Girándo. Girándo.














