Refracción
“somewhere over the rainbow…” y siluetas de humo, bailarinas en escena. Una de ellas {tu} gira sin limite y taladra ese ínfimo lugar que aísla los recuerdos del futuro instantáneo. Inhalo, y subo y te veo brillando, mucho mas que esos resplandores insípidos en los que termino enredado habitualmente. Bajo la luz que intersecta con las gotas de agua, te dejo.
ondular
Mar en calma y la ballena -lejos-, contempla todos los movimientos de la memoria frágil.
Simbolismos equidistantes; algunos demonios siguen expuestos y los 20mg diarios resultan insuficientes para disolverlos en recuerdos que permanezcan varados en la arena rocosa del sur del continente americano.
Apareces en sueños, como siempre y desde siempre, escuchando y sonriendo en la ventana directa a mi conciencia: jueves de sincronicidades, Javiera, y los hábitos simplemente se reintegran a la marea…
breve panorama
…euforia, energía circular rodeando ese imperceptible paso del tiempo. Ciudad sin espacio ni orden preestablecido, frío y lluvia haciendo el perfecto ambiente para el olvido del yo, el ego y sus sincronicidades absurdas. Fumo un Lucky, miro la nube y marco el ciclo en ese ritual privado, como todos los 11 de enero desde ya hace varios años.
No hay esquemas: el camino se traza libre bajo cada paso y en consecuencia, arrítmicamente pero con el rumbo firme hacia lo incierto. Dias del arte… y me estoy sumergiendo -sin hundirme-, en la colecta de pensamientos resistentes a las inclemencias de la cordura y la lógica contemporánea.
Nómade, entonces, es hora de salir al panorama no resuelto…
de lo racional en mirarte…
{”…pasajera trance, pasajera en tránsito perpetuo…”} – Charly García
Jack Daniel’s, Lucky Strike. Bar Liguria o cualquier lugar de este universo; nombres caras voces labios orígenes sentidos y conexiones insólitas y disonantes -en apariencia-, sin frivolidad pero con rasgos glam. Viajeras sin destino común. Y sin palabras voluptuosas ni excesos de momentos, simplemente rasgan la continuidad y vibra todo por un momento y entonces Buenos Aires, Ciudad de México, Santiago de Chile, Madrid, Bogota, Lisboa y Munich condensan memorias semejantes y plácidamente no conexas entre si.
Piel y cada respirar es lo que permanece. Y nunca espera, evoluciona sin convulsiones ridículas de sentimientos inoportunos: es arte, fue un sublimación del contexto, será tan permanente como trazos del artista en el efímero cielo. Existe sin importar amaneceres lejanos, letras distorsionada y reencuentros radicales. Disuelta y sin dudas: esta pinche existencia guarda secretos y sonríe de vez en vez al hidratarlos con caricias semejantes, pero absolutamente distintas.
Azar
[ suena.el.mar ]
suaves fragmentos húmedos, ligeros y con olor a un campo de frambuesas; amanecer con esa caricia que llamaremos por tu nombre desde siempre y ayer. Sin contexto no se requiere perfección, tan solo el alma incierta en loop, tornasol y ese lunar que no es mestizo sino transcontinental y ese deseo qué cruza meridianos, paralelos, latitudes, manos, labios y disimula los sonidos bajo las estrellas que escurren.
Navegar sutilmente bajo el rocío porque nada es casualidad; entre tus piernas, sobre tus labios, junto a la lengua encuentro la profunda voz del eres, mujer, mucho más allá del paisaje habitual qué deslumbras cotidianamente con la mirada y directo por la mirada. Y así, te perseguría hasta la luna para pintar con tu inconciencia el revólver que me lleva (de golpe), a dosificar el todo para hacerlo un poco más liviano, menos mío y mas tuyo y saberte una agradable sincronía que ilumina -por momentos-, el cuarto menguante difuminado. Distancias, orígenes y destinos inconvexos: y a pesar de todo, las pisadas se han atravesado en un paseo que ha ido rodeando realidades tan solo por un momento y hasta mañana porque no habrá tiempo-espacio en realidad -más que el conteo de uno a dos, de dos a tres-, y entonces evadir el universo y doblarlo, resbalando al mirarte celestial.
Buenviaje.
3600″
La estática en el televisor te desespera, Lucía. Quisieras destrozar la pantalla y silenciar ese ruido blanco que está torturando los pocos indicios de cordura que aún permanecen en tu cuerpo. Han transcurrido 43 minutos desde la primera explosión y las breves ráfagas de armas convencionales que le siguieron. Nadie los esperaba este día; jamás te cruzo por la cabeza que sucediera un jueves de gimnasio al atardecer.
No importa cuanto tiempo permanezcas dentro del baño, Lucía. Ellos saben de ti y te buscan en este instante pues, según lo previsto, restan solo 17 minutos de prescencia humana en la tierra.
majestuosa primavera austral
20 grados celsius, lunes -casi martes-, nubes ligeras y estrellas tímidas de apariencia frágil. Euforia, beats y colores emergentes y el pulso sigue en crescendo y nada podrá detenerlo; pensaba en La Serena y los disfraces del octubre austral con un clima de semejantes cualidades a las de hoy, pero de inversa temporada.
La segunda vez fue menos difícil hablar y es qué, honestamente, el ruido de los demonios ya era ensorecedor y delirante (sin sarcasmos, por favor). Tardó en diluirse en una estática simple que hasta la fecha me hace una ligera sombra en los días como hoy, soleados y primaverales pero a la inversa. Borealmente marcado en los ritos del hábitat contextual.
Fue en noviembre, hace 4 años. Pero probablemente un día como hoy, en ese instante, me retorcia por calor y los fantasmas pre-citalopram sin saber que bajo cada Luna majestuosa también existías y respirabas y escucharías en breve tiempo la descripción precisa del infierno que fue mi cabeza, antes que entraras (una vez más) en forma de espejo y bañaras de prescripciones misteriosas lo que es ahora la razón en mi coexistir con los dos extremos y sin ti.
…ayer, escuchando “Walking in my shoes” en el concierto, entendí…














