bala

por Dann

seco, casi inerte aunque el ligero viento lo hacia mover arrítmicamente y de forma aleatoria, sin hacer sombra en un lugar fijo.
Dimitri miró el casquillo por un momento, y deseo estirar el brazo y detener ese balanceo impredecible. Pero el último aliento llego sin fuerza y no cumplió el impulso: los tiros de gracia debieran provocar la muerte inmediata, sin la distracción de un cilindro vacío en suave movimiento.