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por Dann
y me sumergí en lo cálido y tibio. Inagotable, inevitable, inamovible. Y devolví las sutilezas de tus labios como un gesto vulnerable: ambos sabemos que es imposible escapar de estos reflejos épicos y las defensas y arquetipos son inofensivos, inutiles, ineficientes.
En cada intento de huir, el tropiezo es declaración incierta -pero firme-, del deseo infernal que nos convoca y entonces recaer es simple. Incautos, introspección negada y vísceras al mando. Adentro de ti mejoran las sensaciones del falso pecado, entre tus piernas absuelvo las culpa, sobre tus labios incluyo el ayer pero rebaso el mañana; nunca es hoy porque estamos disueltos en instintos básicos aunque fundamentales.
(Insinúas odiarme)
Ciudad de México, Berlin, Santiago, Paris, San Sebastian, Montevideo -y Punta-, Barcelona y antes, Madrid. Buenos Aires. Munich. Y en el aire y entre rutas y en hoteles o moteles, tu casa y/o la mía, abierto y ocultos, vulgarmente o con cierta dulzura animal. Sobra decirlo. Descargas incandescentes y breves muertes sobre la alfombra. Epico y eso, ojos índigo, podríamos llamarlo sublimar la constante.
Murmullos detrás. Me buscas, te encuentro…
DIV
Comentarios
lagrimas, sabes? lagrimas.
Amazed.
así tal cual.
Gracias por el comentario. Espero sea en el buen sentido.
Saludos