Sin reflejos
por Dann
La noche del último domingo antes de huir. [Riders on the storm, theres a killer on the road].
Ayer llovía en el norte de la ciudad. Un (nuevo) accidente en auto y afortunadamente, ningún herido. Es que solo a un repartidor se le ocurre intentar rebasarme mientras… estaciono. Increíble, pero así fue. Después, una llanta que revienta. Luego, un DJ set que se frustra (por políticas tecno.timbirichescas de la gerente del “BlueSky” Lomas Verdes). Un amigo maniaco-depresivo amenazando con autoagredirse y salir bajo la lluvia a escucharle. El que esto describe había dormido poco en la semana -4 horas diarias, promedio-; a pesar de ello, estuve ahí en las tormentas literal y poética. Los minutos sincopados y un domingo natural, cotidiano y suave.
A veces el espejo no cita la verdad; mentimos respecto al valor del tiempo en relación a toda distancia que mantiene viva la nostalgia por lo que fué y lo que jamás será. [Riders on the storm, into this house were born, into this world were thrown].
Hoy compré libros. El viernes me deshice del prejuicio a desechar lo que alimenta el ego. Mañana no tengo idea de lo que llegará, pero el sábado no existí sino al reverso del espejo, escondido.