La extinción del alter-ego
por Dann
Desiertos con pálida consistencia. Inhala, exhala, gira y flota. Sedienta pero sin ansiedad camina sin retorno: la locura llega como pinceladas primero tibias, después ardientes como recuerdo del infierno. ¿Lo que fuí sin pensar es resultado del plan inicial, cuyo origen se gesta -y perece- cada noche?
Píldoras regadas entre la hierba que se incinera vulnerable. Muros y detrás cada demonio ofreciéndo sus dádivas de placer ilimitado. Lamentablemente los espejos se han roto y no hay manera de contemplar el gesto qué, presiento, aborda mi cara sin piedad. Entonces lo veo, a lo lejos, lo escucho… y nada pierde sentido, solo se transforma en el pequeño abismo que cruzo y todo queda atrás, nada más importa, ni siquiera la consecuencia. Los disfraces -viejos- se retiran en silencio. Las sombras huyen porque el sol directo no acepta pseudo clones traslúcidos; no hay nostalgia ni miradas de tristeza, ni culpas ni engaños ni miserias… ni dolores ni cambios de piel. Huyen los fantasmas y demonios. Por fin me encuentro. Entre ellos.
Dejé de ser quién fuí y me transformé en quien necesitas que sea: el que siempre quise ser para estar contigo.